28/4/10

Cuba, parece

Esa Voz grave siempre dice que esto es el tercer mundo, no el primero ni el segundo ni el segundo y medio. Dice que, a pesar de eso, lo prefiere por su gente y sus características. Una, tal vez, sean sus paisajes:

27/4/10

On my own

Aunque estoy en la sala de ratones, y me falta bastante para estar en la de jirafas, hoy fui solo solito caminando todo el camino al colegio. En dos patas o en cuatro, recorrí todo el camino solito, aunque le di la mano a papá al cruzar, porque le da un poquitín de miedo cruzar solo. En todo el camino saludé a cuatro personas, un árbol y un perro.

23/4/10

Todo un zoológico mental

En el jardín nos pusieron al grupete el gracioso mote de "Ratoncitos". Así, mis padres tendrán que ir a una reunión de padres de ratoncitos o, lo que es lo mismo, a hacer bulto junto a una manada de ratones convocados ad hoc. El caso es que yo, en realidad, soy un León. Esa Voz grave cada tanto me lo recuerda. Pero claro, así como también soy maliciosa y cariñosamente llamado un Feliz Lechón y siempre he sido un Pececito por herencia familiar, ya no sé si es mejor ser un ratón con cabeza le león, un león con cola de ratón, un pez-león con cola de lechón o qué. Como si me faltaran motes o apodos, ahora además tengo un zoológico entero bailando en mi cabeza.

15/4/10

Modus viajandi

Mis protectores han cambiado su modo de viajar. Después del último gran descontento con el aeropuerto de Pamplinas, en el que muchas veces intentaron infructuosamente embarcar por la Puerta uno/Geit huán, decidieron cambiar de aeropuertos. Ahora contrataron un servicio más barato, sospecho, que vuela a una altura mucho menor. La vista es más entretenida, e incluso me parece que los viajes son un pelín más breves. Una imagen de lo que se ve desde una de las ventanas de esta nueva aeroflota:

29/3/10

Stop. Paren las rotativas

En los últimos tiempos mis padres me han tenido de la Seca a la Meca, pero hay un antes y un después de lo de hace un par de días: un paragüitas, que es una obra magnífica con esta silueta deliciosa:

24/2/10

Turismo aeropuertuario

Disculpen que hace varios días que no haya escrito nada. Es que el uifi de los aeropuertos es muy caro, y resulta que mis padres se han dado al turismo aeropuertuario (no repetiré esta palabra, porque las palabras con muchos diptongos me disgustan). No sé que bicho les picó, pero ahora me han crecido los enanos con esto de que todos o casi todos los días envuelvan ropa y otras cosas en recipientes rectangulares y los lleven al aeropuerto, como si allí hubiera algo realmente importante que hacer.

A veces, no sé con qué criterio, vamos a otro aeropuerto, del que se van enseguida y hastiados. Pero después de todo lo que criticaron el estar allí ¡vuelven! Y no a uno nuevo, sino al último en que estuvieron. Sé que parece de locos, pero ellos son así, incansables en la esperanza de conseguir algo mejor del mismo aeropuerto anterior. Otra cosa rara de mis padres. Salvo eso, no mucho más que contar. En los últimos días conocí mucha gente divertida, pero no sé porqué casi todos son extranjeros.

12/2/10

Oído al pasar III

"Pero... ¿cómo? ¿estos no se habían ido de acá? ¿o es que volvieron a volver?"

Y sí, en esas vueltas estamos.

24/1/10

Próximo destino

Esa voz grave me dijo que nos vamos a mudar. No sé bien a dónde, pero él dice que ahí todos vamos a ser extranjeros. Cuando me habla de eso se empeña en limpiar con el dedo una zona de algo que llama "mapa" y que tiene lindos colores, pero es un poco aburrido. Ah, y también me señala un frasco, como si de ahí de podría* deducir algo con sentido:

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* ¿Qué? ¿Acaso no conocían el tiempo verbal llamado condicional navarro? Si sólo habrían prestado atención en el colegio, lo sabrían.

21/1/10

Discriminación

Debo contenerme para contar esto con objetividad: como era de suponer, sufrí discriminación por mi color de piel. Resulta que hace poco vi una chica pálida como la muerte: era blanca. Se me acercó y me dijo: "Hola guapo. ¿Qué, nunca habías visto alguien como yo? Es que soy de chocolate". Su voz era cálida y seductora, como la del demonio. Obviamente, era extranjera. Como recordé las sabias advertencias de mis padres sobre la discriminación y sobre todo lo que implica el ser negro, me dio un canguelo terrible su malicia y sus aparentes buenas intenciones, obviamente fingidas.
Sí, sé que mis lectores creen que soy muy valiente, y eso no es del todo falso, pero de todos modos lloré. Lloré de terror por primera vez. Mis padres, pobres, estaban aún peor que yo, porque ni siquiera pudieron llorar. Las bocas se les congelaron en algo que, aunque indescriptible, desde lejos y a través de un vidrio muy sucio podría haber parecido una sonrisa. Es que ante esta maligna mujer no supieron qué hacer o cómo actuar, y temieron por sus vidas y por la mía. Pero a Dios gracias que al final ella se contentó con verme llorar, y con eso nomás se apartó.

12/1/10

Consejos para la vida

Me han dado para mi cumpleaño (así, en singular) un mar de consejos. No, nada de cómo usar baberos o cosas así. Algo útil de verdad. Una inacabable lista de consejos para lograr dominar el mundo. Eso sí, hay que tomárselo con calma y tiempo, que son muchos los consejos. Mientras los leo, me voy a poner un CD con alguna ópera.