19/2/09

Vocación de amuleto chamánico

Les cuento algo que últimamente estuve pensando: tal vez yo sea un pequeño dios para mis padres. Tiene para conmigo toda una serie de liturgias y ritos raros. Algunos ejemplos: todos los días me dan con cuentagotas unas pocas gotitas de unos líquidos asquerosos; me envuelven como en el interior de una alfombra enrollada -al modo de un clásico panqueque- donde no me puedo mover; me ponen caras tontirraras en determinados momentos del día; me golpetean la espalda después de cada comida; me envuelven la cintura en algo que es como unos papeles de algodón que no me dejan circular el aire por ahí abajo y que me mantienen seco, me buscan parecidos a otros miembros de la familia, etc.

Es posible, entonces, que crean que soy una reencarnación de algún diosecito menor, o una representación del espíritu de las familias, o no sé qué cosa rara. Me siento como un amuleto manoseado por la devoción popular, y besado por todos como si tuviera superpoderes. De hecho, nada me sorprendería mucho, después de que hayan dicho que soy una estufa (se lo perdono a Joanna porque me dice Nemo o incluso Nemito, como yo quiero) y que me hayan confundido con un pequeño Buda. Además, creo que los más implicados en esto son mis propios padres, que parecen muy supersticiosos con estas cosas, como cuando instan a la gente a que me alce, en vez de dejarme reposar en paz. Intentaré averiguar un poco más sobre esto, pero ya me temo lo peor: me harán un altar al peor estilo (la frase al mejor estilo no puede usarse aquí) difunta correa.

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